En
estos días la educación ha tenido cambios que han mejorado la educación y entre
ellos está la formación de un “buen docente”.
El
papel del docente en estos tiempos es completamente distinto a lo que solía
ser, no es solo enseñar sino generar conocimiento que estará siempre accesible
para el que bien lo aprende, por tal motivo el papel principal del docente es
ayudar a los estudiantes “a aprender a aprender” de manera autónoma. Por eso se
dice que enseñar es un arte, ya que continuamente crea distintas formas de transmitir
conocimiento debido a que los alumnos nunca son iguales.
Un
buen profesor debe contemplar cuatro dimensiones principales en su “práctica
docente”:
·
Conocimiento
de la materia que van a impartir y de la cultura actual (competencia cultural).
·
Competencias
pedagógicas: habilidades didácticas, tutoría, técnicas de investigación-acción,
conocimientos psicológicos y sociales (resolver conflictos, dinamizar grupos,
tratar la diversidad.)
·
Habilidades
instrumentales y conocimiento de nuevos lenguajes: tecnologías de la información y la comunicación, lenguajes
audiovisual e hipertextual.
·
Características
personales: madurez y seguridad, autoestima y equilibrio emocional, empatía.
Es por esto que se dice que la docencia no se aprende sino
que se comprende. Un buen docente no debe solo transmitir teoría sino que
enseñar es comprende la realidad del aula, la realidad institucional y la
realidad sociocultural-contextual ya que éstas influyan de manera directa con
el proceso enseñanza-aprendizaje.
Es importante tener en cuenta los niveles de procesamiento
del conocimiento, esto radica en que para acceder a un conocimiento nuevo se
debe partir de uno ya bien sustentado, o por lo menos tener una analogía de la
cual partir para poder hacer los acomodos cognitivos; posteriormente se debe
comprender lo que se pretende conocer, pues si no le encontramos sentido a los
pasos del método, difícilmente lo podremos recordar en un futuro para acceder a
otro nivel de conocimiento y habrá en el último de los casos que practicar
muchas veces el proceso para medianamente dominarlo; después es importante el
análisis, pues es a partir de este que se descarta lo que no es tan trascendente
del nuevo conocimiento, para memorizar y dominar los aspectos más importantes y
“significativos”, partiendo de la idea de que es muy difícil recordar toda la
información tal y como se nos presenta; finalmente y lo más importante es la utilización
del conocimiento, pues a final de cuentas es más productiva una persona que
exprime al máximo su “mediano” conocimiento que quien no le da aplicabilidad a
su “excelente” memoria.
Lo que también caracteriza a un buen docente es que éste
debe tomar en cuenta más la actitud que la aptitud porque los alumnos son muy
diferentes en grados de conocimiento, en estilos de aprendizaje, etc. Por lo
que es sumamente importante que sus esfuerzos sean valorados propiciando así
más confianza y motivación para que así adquiera cada vez más y mejor
conocimiento.
En
este proceso mental en que se ven envueltos los estudiantes tiene una dificultad
que se centra en dos procesos factores: la complejidad inherente del proceso en
términos de los pasos o fases que involucra y el nivel de familiaridad que uno
tiene con respecto al proceso. La complejidad de un proceso mental es
invariable, el número de pasos para su ejecución no cambia. Sin embargo, la
familiaridad sí cambia con el tiempo. Cuanto más familiar sea más rápido se
ejecutará el proceso. Por esta razón se descarta que se pueda hablar de
jerarquías en términos de dificultad como lo sustenta la taxonomía de Bloom.
La
Nueva Taxonomía mejora en algunos puntos a la propuesta presentada por Benjamin
Bloom hace más de cinco décadas. En
primer lugar, es un modelo que en su esencia es una teoría sobre el pensamiento
humano, a diferencia de la propuesta de Bloom que se limita a ofrecer un marco
de referencia que describe seis niveles de procesamiento de información. En
segundo lugar, la metacognición se presenta como un tipo de procesamiento que
es aplicado al contenido de la disciplina que se estudia o se pretende
estudiar, no se pone al mismo nivel que el conocimiento factual, conceptual procedimental
como sí sucede en otras propuestas como la de Anderson (2001). En tercer lugar
se encuentra el hecho de haber enunciado la existencia del sistema interno
(self) ubicado en primer espacio de la jerarquía, que tiene la facultad de
controlar si el aprendiz se involucra o no en el proceso de aprendizaje al que
se le está invitando. Este sistema es muy importante pues además de contener
todo lo que pasa por la conciencia (memoria, acciones, deseos, etc.), también permite
jerarquizar los retos trazados en y para nuestra vida.
Concluyo
que un buen docente es el que se preocupa por impartir clases tomando en cuenta
todo lo que influye en el aprendizaje y no solo la teoría y además que esté
dispuesto a estar siempre a la vanguardia para poder dar clases de mejor
calidad día con día.
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